Se empieza por tapar bien uno de los extremos del tubo transparente
Si se dispone de colorantes, se colorean previamente los dos líquidos (por ejemplo: el agua de color azul y el etanol de color amarillo)
Se empieza por verter agua en el tubo, llenándolo hasta un poco menos de la mitad
Ahora con precaución y mejor inclinando el tubo, se vierte el etanol, procurando que queden dos capas visibles.
Con el rotulador se hace una marca hasta donde llegue el nivel de los líquidos. Este será el volumen inicial.
Se tapa ahora el extremo abierto del tubo.
Hay que voltear, lentamente varias veces para facilitar la mezcla del agua con el etanol.
Una vez volteado, se observa el nivel de la mezcla y se compara con el volumen iniciales, se observa una clara “desaparición” de líquido: los volúmenes no son aditivos y se ha producido una contracción de volumen.